Irma Lizbeth Hernández Quintero. Grupo: 105
Exposición 21 de octubre de 2016
Pág.: 57 -72
LOS GRANDES MEXICANOS.
David Alfaro Siqueiros

El cual para trazarlo debían representar en un espacio muy
reducido, múltiples figuras ópticas que mostro ser el lenguaje antisonante que
mostraba la sangre derramada de un obrero, y al igual que difícilmente incitaba a combatir a la
burguesía o siquiera odiarla.
Este mural pudo contribuir a la formación ideológica de los
afiliados al sindicato. Y para ser el mural un experimento plástico, ofrece
muchos motivos de interés por ser el primer mural realizado en México en equipo
por Siqueiros al igual que en el fueron utilizados por primera vez en formación
sistemática materiales plásticos y herramientas mecánicas. Fue un trabajo en
equipo sin la firme dirección que produce la misma, ya que en él se mezclaron efectos
plurales a incongruentes, pero a pesar de todo ello el mural adquiría hasta
ahora indudable interés por su gran montaje fotográfico existencial. Y por
algunos de sus magníficos detalles de este mural que parece valer más por lo que el
mismo anuncia.
El artista que salió de la Escuela de Pintores al Aire
Libre se dejó arrastrar de nuevo por el torbellino de la vida política y creyó necesario
empeñarse a una nueva y comprometedora aventura al frente de un grupo de hombre
armados penetrando la casa-fortaleza de Bolchevique donde Trotski guardaba documentos realmente importantes de los cuales Siqueiros toma parte de ellos, por ello viéndose obligado en medio
de un escándalo de proporciones internacionales, siendo capturado después de
múltiples peripecias por la policía y tropas federales recluyéndolo en la
Penitenciaria donde permanece por varios meses. Este periodo de la vida del
pintor incito contra el, pero Siqueiros puede y debe ser comprendido,.
Trotski era temido con sus críticas y ataques a la URSS y a
Stalin al igual que proporcionaba las más eficaces armas a los enemigos de la
revolución, y hacer eso era una prueba real y manifiesta de la tradición. Y en
sus libros y artículos, Trotski sostenía que tenía la verdad, su verdad. Él era
el enemigo a quien no solo multitudes de idealistas odiaban sino también
aparecía como aliado de los Nazis en la guerra y que se preparaba contra la
unión Soviética.

Terminado el esfuerzo pictórico busca reposo para realizar
una nueva aventura en la vida política viajando por diversos países de América
Latina en donde sustenta conferencias, publica artículos e incita a los
artistas a luchar con su arte por “LA VICTORIA DE LA DEMOCRACIA CONTRA EL
NAZISMO” pintando en la Habana una “ALEGORIA DE IGUALDAD RACIAL” después de
cuatro años de destierro y de un
silencia de meses hace su reaparición en México.

En el mismo año inicia un mural llamado “Patricios y
Patricias” como un retorno superado, en una enorme escalinata abierta a dos
patios que cubría una bóveda. El proyecto era ambicioso y las condiciones del
edifico prometían convertir la obra en un verdadero espectáculo visual. Pero no
llego nunca a ser terminado pues se habló de dificultades con la regencia de la
ciudad para los gastos a la obra, pero es más probable que el entusiasmo del
artista se haya enfriado y lo que trazo en el mural Rivera lo llamo “NIDO DE
RATAS”.